Loco de remate
Johannesburgo, Sudáfrica, 2 de julio del 2010 a las 11:07 de la noche. Mediocampo del Soccer City.
"'Fuchi', se está jugando antes, ¿no?", le preguntó a Fucile tras el primer cobro de Forlán.
"Sí, Loco", respondió el lateral del Porto. Luego del segundo disparo charrúa hecho por Victorino, volvió a preguntarle lo mismo al número cuatro de la selección. "Sí, Loco", contestó nervioso
nuevamente. Pero cuando insistió con el cuestionamiento una vez que Scotti metió el tercero, Jorgito Fucile se desesperó y le gritó: "Loco, pícala y no me rompas más las bolas". Y bueno, pues entonces llegó su turno y mientras el arquero de Ghana Richard Kingson intentó adivinar la trayectoria del balón como en toda la tanda, llegó 'El Loco', la picó para ganar el partido y regresar a Uruguay a una Semifinal mundialista. Así lo cuenta para la revista El Gráfico, el incorregible Sebastián 'Loco' Abreu.
Y es que un día antes, el exótico delantero celeste había practicado los penales fallando sus tres intentos contra Muslera. Fue entonces cuando se le acercó el mediocampista del Sporting de Gijón, Sebastián Eguren, y le dijo: "Papote, vamo' arriba que capaz mañana te necesitamos, ¡eh!". Ahí, de manera espontánea, Abreu le lanzó la siguiente frase: "Tranquilo, que mañana pasamos con la firma de la casa", insinuando que haría el cobro 'a lo Panenka'; de inmediato, Eguren contrarrestó: "No, no me hagas eso, dime si la vas a pinchar que me tomo ya una pastilla para el corazón", le rogó al irreverente delantero.
Y es que Sebastián se vanagloria de ser el único jugador en el mundo en cobrar 25 penales como alguna vez lo inmortalizó el checoslovaco Antonín Panenka, o como los perfeccionó en Italia con el llamado 'cucchiaio' (cuchara), Francesco Totti. "Sólo fallé dos de esos 25 en mi carrera". Uno que le atajó Cristante, cuando se jugaban la permanencia en Primera con los Tecos. "Si hacía el penal, nos salvábamos. Fue en el último minuto, creí que Cristante pensaría que la iba a asegurar y por eso se la piqué, se quedó parado y perdimos. El periodismo y la directiva me liquidaron. Sin embargo, la fecha siguiente decidíamos quién descendía si Puebla o nosotros. Clavé un cabezazo al ángulo, mantuvimos la categoría y me fui del club. Me ofrecieron renovar pero yo miro mucho la parte humana. No me gusta la hipocresía del futbol. Si fui un hijo de puta una semana atrás, no puedo ser un fenómeno la siguiente", le describe sus sensaciones a la publicación mensual argentina un hombre que jugó en siete países distintos.
El otro que le atajaron fue jugando con el Botafogo ante el Fluminense. Faltando 21 minutos la picó buscando el empate, pero Cavalieri le detuvo el tiro. Como era un héroe de la torcida sólo hubo un murmullo. El tema es que dos minutos después les marcaron otro penal y 'El Loco' volvió a agarrar la pelota. "Pensé, no puedo irme perdedor, así que decidí pincharla de nuevo, pero contra un palo, porque si éste se me queda parado de nuevo, me mato". Al final metió el empate. Nunca antes había cobrado dos penaltis de la misma forma en un partido. Abreu, es un caso extraño del deporte. Seleccionado nacional Sub 17 de basquetbol, se quedó fuera de un torneo Sudamericano por irse de fiesta con otro compañero y llegar tarde a la concentración del equipo
uruguayo. No reclamó y se fue a su casa, no obstante, Defensor Sporting, luego de verlo jugar futbol en un torneo regional, lo reclutó, anticipando las ofertas de Peñarol, Danubio y su amado Nacional. A partir de ese momento, Washington Sebastián cambió de camiseta 23 veces en 18 años como profesional. Todo un récord. Metió goles en casi todos lados, siendo el Beitar Jerusalem, de Israel, la única escuadra con la que nunca pudo gritar uno. Abreu ha clavado 312
anotaciones, 286 en clubes y 26 con la 'Garra Charrúa'.
Inseparable amigo del termo y el mate, el estrafalario goleador es fanático del número 13 y su locura por llevarlo en la espalda rebasa cualquier explicación, a tal grado que, en la Real Sociedad de San Sebastián no podía portarlo, ya que ese número la Liga lo destina para uno de los guardametas del plantel. Fue ahí donde, junto con el utilero, se la rebuscaron para que pudiera tener el tan ansiado 13. Él llevaba el 18 y entonces al 8 le pusieron una ligera línea blanca de manera vertical en medio, y así crearon a los ojos del 'Loco' el 13. Nacido en Minas, Abreu, va contra las reglas establecidas o 'buenas costumbres'; entra a la
cancha con el pie izquierdo; no niega que si mete gol y su equipo pierde, sale contento del campo; advierte que el peor técnico que tuvo en su carrera fue Leo Beenhakker, en el América: "una persona muy egocéntrica, que no tenía un mensaje claro"; reconoce que Guardiola en Dorados fue quien le enseñó a perfilarse para hacer recepciones dirigidas rumbo al arco; y sobre todo, aclara que si cambió tanto de equipo no fue por ser mala persona: "lo mío siempre fue alegría, simpatía y brindarme para que el grupo la pase bien".
Tipo frontal y descarado, para muchos un cínico, para otros, sincero. En una ocasión, Rafa Puente, técnico de Tecos, le quiso hacer una observación sobre los movimientos que realizaba. Le preguntó que si veía futbol europeo y ahí le respondió: "la verdad, profe, yo no veo futbol, a mí lo que me gusta es el básquet". Será por eso que hizo tantos goles de cabeza y sino que le pregunten a Pinheiro, que en Cruz Azul fue líder de asistencias, porque incluso cuando le pegaba un pelotazo de media cancha, el 'Loco' le resolvía todas en el área.
Recorrió el mundo con sus formas, fondos, modos y goles. Un hombre que vive su tercera época con el Nacional de Montevideo. Un futbolista que metió 23 penales 'picando' la pelota. Un especialista de 'a lo Panenka'. La firma de la casa, le dice. Un cobro que asegura nunca más hará, porque si lo hizo en el Mundial, ya cualquier otro escenario le queda chico. Quizá por ese motivo, cuando Óscar Washington Tabárez lo puso en la lista como tercero para disparar contra
Ghana y él fue a pedirle ser el quinto ejecutante, 'El Maestro', sabedor de sus locuras no discutió y le cambió el turno. "Tabárez ya lo había vivido, porque en la Copa América del 2007 frente a Brasil me tocó último y se la piqué a Doni. Si la erraba quedábamos afuera. Besó el travesaño y entró. Después, perdimos", describe el uruguayo. "Si fuera técnico, yo les daría a los jugadores la
responsabilidad de tirar los penales como quieran, porque tienen personalidad suficiente para hacerlo.
Prefiero 10 veces el 'me equivoqué', y no una vez el 'si hubiera', porque te quedas con la
intriga". Probablemente ese tipo de momentos están destinados para los genios y para los locos. Porque Zidane lo hizo en una final del Mundial y Abreu lo copió cuatro años después. No se puede compararlos. Pero de genio y loco, Abreu tiene un poco.






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