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LA DOMINGUERA - 21 JULIO 2013


Hablar en la cancha
La frase la escuchamos todas las jornadas, en todos los campamentos de futbol, todos los días de la semana. El futbolista en turno que la declara, arquea la ceja, mira al horizonte y se siente Jorge Valdano en sesuda disertación cuando cada una de estas palabras sale de su boca.
¿A poco se habla sobre el terreno de juego?, ¿en pleno partido? La respuesta es sí, y más de lo que creen.
Ya sé que los mentados "códigos del futbol" dictan que lo que pasa en la cancha se debe quedar en la cancha, pero pues esa regla que la respeten los pateabalones, que acá está su filosa servilleta para contarles eso y más.
En algún momento tuve la oportunidad de ir a partidos de Primera División a nivel de cancha, y créanme que ha sido de las experiencias más divertidas.
Escuchar las amenazas, las indicaciones al compañero, los diálogos con los árbitros y los gritos de dolor al momento de fingir faltas, que cualquiera pudiera jurar que les acaban de arrancar una pierna.
-"¡Arias, Arias!, ¡fájese la camisa para que parezca jugador caro!", le dijo una vez Bonifacio Núñez a Raúl Arias, a principios de los 90, cuando el "Estamos-chupando-tranquilos" jugaba en Correcaminos.
Ese Boni era amante de retar a los jugadores y presumir su condición física. Claro, cuando la tenía.
En un partido del Puebla, Roberto Ruiz Esparza se fue a rematar en un tiro de esquina, que acabó saliendo para saque de meta, y Boni lo desafió: "¿Nos echamos una carrerita a la media cancha?". Y para sorpresa de todos, el árbitro le ganó al jugador.
Memorable es la bronca de aquel 17 de agosto de 1986 en el Clásico Nacional, pero pocos saben qué fue lo que terminó por prender la mecha.
-"Ese wey se arruga, friégatelo allá abajo", le dijo Cristóbal Ortega a Carlos Hermosillo, claro, con otras palabras que no puedo repetir, luego de que el árbitro Antonio R. Márquez había expulsado al delantero por la provocación de Fernando Quirarte.
Y allá va el "Grandote" a patear el rostro del "Sheriff" cuando el chiva ya estaba en el suelo, desatando una de las más grandes broncas que se tenga memoria en el futbol mexicano.
Después de la refriega, entre heridas, moretones y huellas de la batalla, Cristóbal le reclamó a Hermosillo: "Cab... ¡te dije que acá abajo, en los vestidores!".
Por supuesto que estos diálogos ocurren en todas las ligas profesionales del mundo.
El mismo Diego Latorre cuenta cómo, en 1994, cuando jugaba para el Tenerife, llegó un exhausto Pep Guardiola a hacerle una singular petición al oído en ese duelo contra el Barcelona.
-"¡Hostia, chaval! No te muevas de aquí que este pu... técnico me ordenó perseguirte", le dijo al argentino.
¿Quién era el entrenador? Ni más ni menos que Johan Cruyff.
Pero esos diálogos también han llegado a ser estrategia para desconcentrar a los rivales, y aquí sí hay que darle crédito al entonces capitán Carlos Salvador Bilardo, en aquel Estudiantes de finales de los 60.
"El Narigón", uno de los más grandes tramposos del futbol, sistemáticamente dedicaba tiempo junto a sus compañeros para investigar la vida privada de los rivales en turno. Así, el día del partido, llegaba con el jugador clave del equipo contrario y lo sacaba de concentración.
-"¡Eh, boludo!, ¿a que no sabés con quien está acostándose (ponga aquí el nombre de la esposa del jugador) en este momento?, ¿ya te dijeron que sos cornudo?".
En otra ocasión, un trágico accidente sacudió al Independiente cuando, andando de cacería, un arma se le disparó a Raúl Bernao y mató a un amigo que lo acompañaba.
-"¡Asesino! Mataste a tu amigo y seguís jugando al fútbol", le decían al rival.
En la NFL, algunos jugadores disputan sus partidos con micrófonos y es una verdadera delicia escuchar ese material, que posteriormente editan con las jugadas. ¿Se imaginan si esto ocurriera en nuestro futbol? ¡De nada, Decio

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